El viento y el frío provocan en nuestra piel un efecto vasoconstrictor, es decir que a consecuencia del frío los vasos sanguíneos se contraen lo que hace que llegue menos sangre, y por lo tanto menos oxígeno, a nuestra piel, por lo que ésta se daña muriendo algunas células que acaban  descamándose.

Debemos paliar estos efectos hidratando la piel al máximo posible, con un buen hidratante casero, para que nos salga más barato y natural, por ejemplo,  el aceite de oliva,  que la hidrata, pero no la hace  grasa.

Una forma es la  mezcla a partes iguales,  de aceite de oliva virgen extra,( si es posible del primer prensado en frío), vino blanco y clara de huevo, se emulsionan bien y se aplica sobre la cara manos etc. también tiene poderes curativos, que pueden sustituir a los corticoides.

Es un gran hidratante la  manteca de karité y se utiliza mucho en cosmética.

También nos podemos ayudar con unos complementos vitamínicos como A y D, aceite de Rosa Mosqueta, vitaminas para piel y uñas, levadura de cerveza, selenio etc.